Restaurante Pino Alto / Archivo de la Memoria Sanfabianina


 Jorge Muzam

Ubicado en calle Andes, esquina Independencia, fue uno de los restoranes de más larga existencia en la comuna. Durante casi medio siglo, generaciones de sanfabianinos y visitantes disfrutaron gratas jornadas en su interior. Lo caracterizó la amabilidad en la atención, las sabrosas comidas pueblerinas, la cerveza helada, los precios justos.

En su interior perduró parte del patrimonio gastronómico del pueblo y también se hilvanó la memoria colectiva a través de prolongadas conversaciones que muchas veces se extendían hasta la madrugada y que eran atendidas con infinita paciencia, calidez y sonrisas por la señora María, y también por su propietaria, la señora Hilda Tapia.

En el diseño original, antes que se ampliara hacia el costado oriente, contaba con un hall con mesón de servicio y licorería, y un número acotado de mesas y sillas, las que eran ocupadas principalmente por lugareños y visitantes, obreros, arrieros, campesinos con sus familias y conversistas de largo aliento. 

Y en el fondo, más allá de un minúsculo patio, había un reservado que usualmente era ocupado por una que otra pareja de enamorados y sobre todo por la juventud local. Conversar, pelar, reírse, imaginar un futuro acompañados de una bebida o una cerveza, marcaban los reencuentros veraniegos, y también hacían más llevaderas las largas estaciones frías de San Fabián de Alico. 

Junto con la pandemia cerró sus puertas como Pino Alto. En parte de sus dependencias hoy existen otros locales de comida. El letrero original que se aprecia en la fotografía persistió hasta hace muy poco como una respetada referencia de nuestra historia.
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Por considerarlo un aporte relevante a este ejercicio de memoria, incorporamos un comentario, expresado en Facebook, del profesor Roque González:

Personalmente estuve en la inauguración de ese local guitarreando junto a mi amigo Juan Cádiz Parra un 31 de diciembre, vísperas de año nuevo...no me acuerdo año preciso, pero fué en década del 70...esto, gracias a la invitación de nuestra amiga Hilda Tapia, propietaria de El pino Alto...por supuesto ocurrieron anécdotas y chascarros...había un señor Giaccaman que puso la nota humorística esa vez...

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